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El Momiji 紅葉

El inicio del Momiji: historia, tradición y belleza en Japón


Con la llegada del otoño, Japón se viste de tonos cálidos y brillantes que transforman templos, montañas y parques en un espectáculo natural: el momiji, que es el cambio de color de las hojas, sobre todo del arce japonés, a esos tonos rojizos y amarillentos tan espectaculares. Si la primavera es el tiempo del sakura, el otoño es indudablemente sinónimo de momiji, una tradición que conecta a generaciones de japoneses con la naturaleza y la contemplación.

El aprecio por el follaje otoñal en Japón se remonta al periodo Heian (794-1185), cuando la aristocracia organizaba excursiones para disfrutar de la belleza de los arces. La contemplación del momiji se convirtió en un tema recurrente en la poesía waka y en el famoso Genji Monogatari (considerado la primera novela del mundo y una de las obras maestras absolutas de la literatura japonesa y universal). Desde entonces, el momiji quedó grabado en la identidad cultural japonesa como un símbolo de transitoriedad y de la belleza efímera.

Tradición y costumbre


Hoy en día, los japoneses siguen celebrando el momijigari (紅葉狩り), literalmente “caza de hojas rojas”. Familias, amigos y parejas visitan montañas, ríos y jardines para pasear, hacer picnics y tomar fotografías. Igual que ocurre con el hanami en primavera, el momiji marca un momento de conexión entre la naturaleza y la vida cotidiana.

Un detalle curioso es que el momiji no solo se admira: también se come. En la región de Kansai, por ejemplo, existe un dulce frito llamado momiji tempura, donde se rebozan hojas de arce conservadas en sal. Un bocado crujiente que une gastronomía y tradición y que no deberías perderte si coincides por allí en algún viaje!

La leyenda


En la prefectura de Nagano circula una de las leyendas más célebres vinculadas al momiji. Se cuenta que en el monte Togakushi habitaba un demonio llamado Momiji, capaz de embrujar a los viajeros entre los bosques teñidos de rojo. El samurái Taira no Koremochi, enviado por la corte imperial, se adentró en la montaña y, tras una dura batalla, logró vencer al espíritu con la ayuda de los dioses. Desde entonces, los arces encendidos en otoño son vistos como un recuerdo de aquel enfrentamiento, y la historia se convirtió en inspiración para obras de teatro y kabuki que aún hoy mantienen vivo el mito.

Algunos puntos famosos para contemplar el momiji


Aunque casi cualquier rincón de Japón se tiñe de colores otoñales, algunos lugares son especialmente famosos por sus preciosas vistas:

  • Kioto – Templo Kiyomizudera y Arashiyama: sus colinas cubiertas de arces ofrecen una de las vistas más icónicas.
  • Nikko (Tochigi): santuarios rodeados de montañas y cascadas enmarcadas por hojas rojas.
  • Monte Takao (Tokio): escapada cercana a la capital, ideal para senderismo otoñal.
  • Parque Nacional Daisetsuzan (Hokkaido): uno de los primeros lugares en Japón donde empieza el momiji, a mediados de septiembre.
  • Lago Kawaguchiko (Yamanashi): con el Monte Fuji de fondo, es uno de los paisajes más fotografiados del otoño japonés.

No obstante, perderte por las carreteras de Japón disfrutando del regalo que la naturaleza le hará a tus ojos, puede ser una de las experiencias más memorables de tu vida.


✈️🌸 Desde NihongoClick apostamos por un turismo responsable y respetuoso. Antes de viajar a Japón, infórmate bien sobre sus costumbres y normas de educación básicas para disfrutar al máximo de la experiencia y, al mismo tiempo, cuidar de la cultura y el día a día de sus habitantes. ¡Gracias!